viernes, 14 de julio de 2023

La cuestión de “los goces”…..una vuelta por la clínica

 

Preparando el trabajo para nuestra reunión de hoy leyendo y releyendo algunos textos acerca del goce me di cuenta que mientras leía y releía me daba la sensación de estar dando vueltas en redondo.. Nos estará pasando esto con la cuestión del goce ?Tal vez me dije se tratará de leer, releer, dar vuelta sobre el tema para llegar a la conclusión que se trata justamente de dar rodeos para poder ir ciñéndola sin por eso ni agotarla ni llegar a una verdad absoluta Se tratará a la manera de la repetición que en cada vuelta se hace una diferencia..... que nunca es igual a la vuelta anterior

Así que voy a ir compartiendo con ustedes algunas de las vueltas que fui dando sobre la cuestión de los goces y  una vuelta más; el intento de "leerlos" en una experiencia clínica.....

El término goce deriva del término o verbo latino gaudere (regodearse-jouit: correrse, tener orgasmo) qué que en castellano es el verbo "joder". Los sinónimos que ofrece la Real Academia  para el término son: molestar, fastidiar mucho a alguien, fornicar, jorobar. Cuando lo leí me pareció súper interesante ya que el goce jode, molesta, fastidia mucho y  también está ligado a fornicar

¿Será posible definirlo? Difícil hablar de un goce en singular cuando vemos en nuestra clínica que sus efectos pueden ser tan diferentes. Tal vez aunque paradójico el concepto de goce será más esclarecedor si recorremos sus formas más diversas incluso aún las más contradictorias.

Una pequeña digresión para poder situar alguna diferencia entre lo que definimos como deseo y lo que nombramos como goce. Si el deseo es aquello que por una falta lleva hacia adelante, diríamos hacia una búsqueda; el goce sería lo opuesto. El goce sería aquello que obtura la falta, que le cierra el camino al deseo..

Diversos goces entonces: goce fálico, goce del Otro y un llamado Otro goce ligado  este último al goce femenino y también al llamado goce Místico

Pensar la sexualidad a partir del Goce fálico implica reconocer el lugar fundamental del falo tanto para los hombres como para las mujeres pensado el falo ante todo como un significante.

Estamos entonces hablando del Goce fálico. Este goce fálico será posible a partir de la inclusión del sujeto como subordinado a la ley en el registro simbólico, como sujeto de la palabra que está sometido a las leyes del lenguaje. 

La incorporación del ser al lenguaje "parletre" destierra definitivamente ese goce originario, goce de la cosa (das Ding ) Originario que queda  como huella de lo que nunca hubo ni  habrá Ese goce está perdido, de ese goce no se sabe sino a partir de lo que se ha perdido. Pero vale aclarar que lo perdido no es lo olvidado sino todo lo contrario. Es el fundamento de una memoria  inconsciente, si puedo llamarla así y de un anhelo infinito de recuperación. Este intento de recuperación, de ese objeto primordialmente perdido perturba permanentemente el enunciado del sujeto

Hay Goce fálico porque hubo una operatoria eficaz de la metáfora paterna, es un goce de la falta porque para gozar del falo hace falta que el objeto esté separado del cuerpo. Podemos decir que hay Goce fálico cuando hay fantasma. Podemos ubicar ahí al goce sexual, al goce del síntoma y también al goce de la palabra. Goce acotado por la palabra. Siempre decimos que el sujeto hablando goza y yo agregaría que también hablando se defiende de ese goce que insiste perdido; que hablando lo limita y lo refrena. De allí la famosa invitación inaugural a un análisis de: " diga lo que se le ocurra, asocie libremente". 

Podemos afirmar entonces que es a partir de esa renuncia de la que hablábamos, de esa renuncia a ese goce originario, al goce de la Cosa, al goce incestuoso que el sujeto no queda atrapado en lo que llamamos el goce del Otro. El goce del Otro es tan solo una suposición ¿por qué? Porque el goce del Otro no está en el Otro quien además no existe, sino en el sujeto mismo. A partir de los nudos y de interrogar la necesidad del cuarto nudo Lacan va a ubicar el Goce del Otro entre imaginario y real, un goce supuesto al Otro, un goce que no hay porque no hay Otro del Otro. Mientras que al goce fálico del cual veníamos hablando antes lo ubica, entre simbólico y real. Volviendo al goce del Otro el análisis apuntaría precisamente a incidir sobre esa cuestión inaugural. Ubicar al goce del Otro entre los registros imaginarios y real indica que se trata de un real en la estructura. Ya no se trata de un goce que pueda reducirse al fantasma.

Si decimos que el goce del Otro es tan solo una suposición ¿Por qué la necesidad de situar un goce del Otro? Creo yo que es un modo de nombrar evidencias clínicas que se manifiestan como formas de retorno de ese goce, la psicosis por ejemplo. ¿Cuáles serían las barreras que el sujeto le puede poner a este goce? Podemos afirmar que la dimensión del lenguaje  Es el lenguaje el que corta el goce del Otro y que funciona de tope de límite de barrera. Y esto nos lleva a decir que el falo en tanto significante es lo que va a regular ese goce: más allá o más acá del falo pero no sin el falo.

Que sucede cuando queda en suspenso el recurso a "decir no", en suspenso la barrera ante das Ding y el sujeto se queda sin los bordes que le presta el significante, un fuera de lenguaje. Aclaremos un fuera de lenguaje no fuera del discurso .Dijimos que el Otro no existe Pero hay cuerpo y ese cuerpo goza.

El problema que se me plantea es en que no basta con decir que es un goce inexistente sino que la cuestión crucial es situar ¿cómo algo que no existe, sin embargo tiene tanta  incidencia en la subjetividad, y produce  tanto padecimiento en la vida de un sujeto?

Entramos de lleno en el llamado Otro goce o goce Otro que estaría en relación a un goce suplementario en relación al goce femenino, al goce místico y yo agregaría a la sublimación

En principio decir un más allá del falo suena casi místico y justamente la Mística constituye una de las variantes de este goce junto al femenino y a lo que tradicionalmente se llama sublimación, como fin pulsional  desexualizado.  Podemos señalar ese punto de goce que a mi entender es lo que Lacan articula como el punto de desexualización máximo, diría total, superior sublime en el sentido de la sublimación y por ese punto la sublimación tiene relación con la desexualización y con el goce. El mismo Freud aclaraba a no idealizar la sublimación como destino pulsional ni como un fin posible del análisis ya que no necesariamente conllevaría a un bienestar como consecuencia  de una desmezcla pulsional y una liberación de la pulsión de muerte. Lacan por lo mismo  sitúa diferencias entre sublimación y creación en relación a lo que es posible hacer con lo irreductible 

Este goce Más allá del falo Lacan lo adscribe a la mujer Goce femenino. Freud lo llamaba goce vaginal y a ese misterio  femenino llegó a nombrarlo como "continente negro". Un goce extra en la mujer, además del fálico, un más allá situado por fuera de lo simbólico. Ese goce en la "mujer" que es en parte goce fálico y en parte goce enigmático. La existencia de un goce, inefable en el cuerpo y más allá del lenguaje que hace  borde a lo imposible de un saber, que estaría ligado a una imposibilidad de decirlo todo. Goce  que es en parte goce fálico y en parte goce enigmático. Algo de esta cuestión enigmática es lo que se tiende a llamar "misterios de la femineidad". 

Decimos entonces del goce femenino  (que no solo se adscribe a las mujeres)  que no es reductible a un goce de órgano y que tampoco es localizable y que es por naturaleza sin objeto y que justamente por eso por no estar atado a un objeto aparece como indecible. Un goce que se relaciona con el objeto a en cuanto objeto que nombra la falta de objeto. Un goce que tendría relación con el vacío mismo. La inexistencia, de la relación sexual definida como cuestión lógica quiere decir que no hay proporción sexual, que no es posible escribir una equivalencia lógica entre los goces que llamamos posición femenina y la que no, ya sea que se trate como hombre o como mujer

Volviendo a los Místicos, el momento del éxtasis se consuma sin palabras, fuera de lo simbólico Es a posteriori donde surge el enorme esfuerzo por poder dar un testimonio escrito o poético de esos estados. Un momento por fuera de las palabras como un momento de cortocircuito de lo simbólico. Se observa en los místicos que luego del momento del éxtasis surge en ellos una necesidad de expresar de alguna manera sus experiencias. El testimonio de los místicos es un decir de lo experimentaron pero que ellos nada saben de eso. La multiplicidad de los términos que emplean para poder describir lo sucedido muestra que aquello de lo que hablan  no puede ser limitado por las palabras como si se tratara de variaciones sobre lo indecible Nos entregan un testimonio que puede enseñarnos algo sobre que podemos llamar el Otro goce o goce Otro La importancia fundamental del testimonio es que tal vez sin estas marcas simbólicas acaso puedan quedar tragados por el agujero.... de la psicosis

Este goce también llamado goce del ser, es inefable, está fuera de lo simbólico es una atribución que hacemos de él a la manera de lo real Como aquello que excede y que solo se puede dar cuenta de ello cuando es ceñido por lo simbólico 

Un goce que no solo no está exento de malestar, sino que también tienen sus riesgos por ejemplo finalmente no poder sustraerse a él, no encontrar los límites que lo acoten.

¿Por qué no pensar también la cuestión del goce en el interior de la experiencia analítica? El sentido que tiene el análisis es, que en transferencia, un sujeto se pregunta a quién se dirigen las palabras que pronuncia.  Allí aparece un Otro del lenguaje y ese Otro es quien lee lo que es posible de ser dicho en un momento determinado El sujeto supone allí a ese  Otro encarnado por aquel que opera en posición de analista. S.S.S.              El inconsciente es palabra y  es  también discurso, discurso del Otro. El ello goza...   Tal vez suene a muy esquemático pero me permite empezar a pensar la cuestión de los goces  y la  experiencia clínica

Lacan sostiene que el cuerpo es el lugar donde se experimenta ese otro goce; que es a través del cuerpo. Lugar en que el sujeto entra en contacto con el mundo y con el Otro El cuerpo es el lugar donde se inscriben las marcas que regulan el deseo y el goce del sujeto, y también ese lugar donde se experimenta el dolor y la angustia. La relación entre este Otro goce y el cuerpo es compleja y ambivalente. El goce  concierne ante todo al cuerpo, al cuerpo que llamamos "cuerpo subjetivado por el significante"

Si podemos sostener la oposición entre goce y deseo, les quiero  compartir  un párrafo muy interesante de "Psicoanálisis y medicina" donde Lacan dice "lo que yo llamo goce en el sentido en que el cuerpo se experimenta es siempre del orden de la tensión, del forzamiento, del gasto Indiscutiblemente hay goce en el nivel en que comienza a aparecer el dolor y sabemos que solo a ese nivel del dolor que puede experimentarse toda una dimensión del organismo que de otro modo permanece velada"

El goce es del cuerpo, pero no es alcanzable sino pasando por los desfiladeros del lenguaje 

Pasemos entonces a una nueva vuelta; en un intento esta vez de leerlos en una experiencia clínica

…Vuelta por la clínica


Traje algunos fragmentos de distintos momentos de un análisis que entiendo que en cada uno de ellos se produce alguna vuelta más en relación a... "los goces"   


-        Material clínico      -

- Sujeto a confidencialidad  -


Si hay relato hay dimensión simbólica, opera  el lenguaje que hace barrera, hace tope a ese Goce mudo. 

Ante la pregunta acerca de  ese Otro goce en un análisis, mi propuesta en esta nueva vuelta esta vez por la clínica, sería que del  Otro goce solo podremos inferir que lo hubo, apre coup 

Inferir que lo hubo si por vía del trabajo de análisis y en transferencia, hay acotamiento por  lo simbólico  Producción de escena fantasmatica.  

Digo que lo hubo; porque ya se trataría entonces de un goce acotado por lo fálico. A la manera de lo real cuando es producido por lo simbólico. Leído apre coup



                                                                                                                          Patricia Werfel

                                                                                                       junio 24 del 2023

 


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