sábado, 8 de octubre de 2016

La noción de Real y nuestra clínica
Patricia N. Werfel

La dificultad de abordar la cuestión de lo Real es intrínseca al tema mismo que tratamos de abordar
Como hablar de lo Real sin entificar? Como ceñirlo por el lenguaje si es lo que lo excede?
Me pregunto: Que le aporta esta cuestión a nuestra clínica?
Real…algo a producir…no a encontrar……un producido no un antecedente…algo que no está allí….pero hacia lo cual nos orientamos….. Sirve para pensar un horizonte….no un punto de llegada....
Allí ya habría algo que lo empezaría a ubicar….
 Lacan cuando inaugura la sección Clínica de París (abril de 1977) y en respuesta a una pregunta, da una definición de lo Real. En esos días dictaba el Seminario L'une- bévue, título que es posible traducir como Una-equivocación y que es un juego de palabras homofónico con el término alemán Unbewusste. Es decir que en el momento en que hace la apertura de la Sección Clínica se encuentra en plena reformulación del inconsciente freudiano. Este texto también es contemporáneo a Televisión y el Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI
Dice en su respuesta: “lo real en tanto es lo imposible de soportar”, no solo lo imposible. Decir que lo real es lo imposible es  distinto a decir que lo real es lo imposible de soportar. Patricia lo trajo en su presentación, yo quisiera detenerme en este punto, por lo que implica
Ya que lo imposible es otra cosa  Lo Real como imposible se refiere a un real que surge a partir de un impasse de la formalización, que no cesa de no escribirse,  que al mismo tiempo no cesa de escapar a la máquina significante.
Lo imposible de soportar es otra cosa. Lo Real como imposible de soportar va más allá de una  escritura lógica y matemática. "Soportar" hace surgir, en medio de la formalización imposible, la dimensión de la carga, del peso, incluso del sufrimiento. En síntesis, podemos decir que para soportar hace falta un cuerpo.
En nuestra ultima reunión algo de esta cuestión hablamos cuando  se pregunto sobre lo real de la muerte y de ahí derivamos en incluir la cuestión de lo pulsional, no solo la pulsión de muerte sino como  el recorrido de la pulsión bordeando un vacio
¿Pero, me pregunto, para quién, entonces, lo real es lo imposible de soportar? Por empezar, para el que nos llama, para aquél al que llamamos paciente, ya que para él lo imposible de soportar se presenta como urgencia, como desborde en el cuerpo o del pensamiento.
Ataque de pánico, crisis de angustia, crisis, angustia, neurosis de angustia como las llamo Freud
Yo prefiero nombrarlas como crisis de angustia
Creo haber leído que es  Miller….. el que sostiene que el síntoma sólo toma forma clínica cuando es imposible de soportar, y que mientras tanto, uno se las arregla.
Con todas las salvedades que implica para mi pensar un síntoma fuera del dispositivo analítico. Es decir en un sentido estricto. Lo pienso en un sentido amplio y creo que le da una vuelta interesante a esa cuestión  de “lo imposible de soportar”
Toma como ejemplo cuando Lacan dice de sí mismo en el seminario L'une-bévue: "soy un histérico perfecto, es decir sin síntomas o en el Seminario V “Las formaciones del Inc.”, comenta en la misma dirección: "Les recordé cómo vive Dora hasta el momento en que se descompensa su posición histérica. Está muy a gusto, con la excepción de algunos pequeños síntomas, pero que son precisamente los que la constituyen como histérica". Si se quisiera avanzar osadamente en esta diferencia que él hace en la distinción entre el síntoma clínico y el síntoma no clínico, podríamos  conjeturar que esto anticipa algo que tendría que ver con el   sinthome  pensado como manera de arreglárselas, de darse maña con lo Real, Sin entrar en precisiones sobre el tema sino como una atrevida aproximación la cuestion del Sinthome es muy vasta
Pero también para nosotros analistas la clínica es lo Real en tanto imposible de soportar. La clínica como imposible de soportar va de la mano de la clínica como un intento vano de ordenar lo real, de buscarle una ley, de simbolizarlo. Toda clasificación es eso: una tentativa de regular lo real, de enmarcar lo imposible de soportar, lo imposible de la práctica del psicoanálisis. Y si clasificamos síntomas, tejemos nudos, dibujamos cuadros, escribimos fórmulas, trazamos grafos, nos juntamos los sábados a la mañana……es porque diariamente hacemos la experiencia – insoportable a veces- de que en lo real no hay clases, solo piezas sueltas y dispares,

Esto imposible de soportar me llevo a la cuestión del Trauma, que ya trabajamos acá con la presentación de Adriana
El trauma como  lo real como inasimilable. Una excitación sin palabras, sin saber. Un hecho sin dicho. El trauma supone siempre una contingencia, un encuentro imprevisto y azaroso. La excitación propia del trauma puede provenir "de fuera" o "de dentro" pero, para que sea trauma, tiene que ser un acontecimiento con una implicación subjetiva. Algo que concierne al sujeto. Una mezcla de real y subjetividad. La marca del trauma perdura y se impone en la repetición. Faltan las palabras para decir lo insoportable.
Como el trauma presenta un aspecto incurable estructuralmente, el sujeto se dota de un fantasma para soportarlo. Por eso el trauma está oculto detrás de la pantalla del fantasma. Lacan dice algo así: que "tenemos que detectar el lugar de lo real, que va del trauma al fantasma -en tanto que el fantasma nunca es sino la pantalla que disimula algo absolutamente primero, determinante en la función de la repetición-“
Entonces; lo imposible de soportar nos lleva a trauma,  repiticion y fantasma
Partamos del axioma de que hay un saber en lo real. Los planetas "saben" que deben girar describiendo una determinada órbita.  Los animales saben el comportamiento que deben seguir para copular (eso se llama instinto). Pero a nosotros, los seres humanos, nos falta ese saber, en lo real, sobre el goce (sexual). No disponemos de la respuesta automática del instinto. Esa sería una forma de pensar la expresión de Lacan: "No hay relación sexual". Es decir, no hay relación natural, calculada por la naturaleza, de lo que debe ser la relación entre un hombre y una mujer.
No es el sexo lo traumático, sino la ausencia de saber y el enigma en el que esa ausencia deja al sujeto porque no hay respuesta. El cuerpo, como construcción simbólica, no integra el todo del goce. Por eso el sujeto tiene que construir su propia respuesta en forma de síntoma. Todos los  neuróticos responden bajo la forma de su síntoma.
Ya Freud hablaba de  al menos dos momentos del trauma: el trauma causal (que produce el surgimiento del síntoma) y el trauma originario (la irrupción de lo real en la vida del sujeto). A la vez, la causa deja de ser lineal, ya que se juega en el après-coup de sus efectos.
Hace unos años presente un trabajo sobre la nachtraglichkeit freudiana y el apre coup. Tome el caso Emma escrito en Proyecto de una Psicología para Neurólogos, texto de 1895, comenta allí el caso en que Emma presenta como síntoma el no poder entrar sola a una tienda. Dos escenas se desprenden del relato de esa paciente: la primera transcurre a los doce años. Recuerda entrar en una tienda y ver dos dependientes riéndose. Emma echa a correr presa del susto. Ella piensa que los dependientes se reían de sus vestidos así como también dice que uno de ellos le había agradado sexualmente. Al inicio  aparece la segunda escena. Emma recuerda que teniendo unos 8 años, acude en dos oportunidades a una pastelería. La primera vez, el pastelero le pellizca los genitales a través del vestido. Ella vuelve una segunda vez a pesar de ello.
Freud ubica “la risa” (de los dependientes y la mueca sardónica del pastelero) como el eslabón entre la primera y segunda escena, pudiendo de esta forma encontrar la determinación del síntoma. La risa de los dependientes le evoca inconscientemente a Emma, el recuerdo del encuentro con el pastelero.
Es posteriormente con la pubertad que inconscientemente ese encuentro con el goce será interpretado como traumático; Freud nos dice que su “recuerdo despertará un desencadenamiento sexual que se convierte en angustia”.
La escena con el pastelero no había sido traumática ni desagradable para Emma. Freud mismo dice que el afecto no surge en el mismo momento del encuentro con el pastelero sino tras la nueva comprensión de lo recordado en el momento de la pubertad
Ese encuentro deviene traumático en tanto recuerdo reprimido con una significación que el sujeto le dará años más tarde, en el encuentro con el Otro sexo.
No hay trauma antes que se desencadene la defensa, sólo una escena a la espera de su destino psíquico según un nuevo universo significante, en este caso la pubertad.
Un primer tiempo mudo (vivencia sexual prematura traumática) que no se funda hasta la segunda escena sobre la primera, La vivencia como tal se inscribe como recuerdo y se pierde como percepción
Freud pasa del trauma al fantasma al generalizar este mecanismo quedando las circunstancias del incidente y su relación con la realidad bajo las coordenadas simbólicas. No toma al trauma en tanto que realidad sino que introduce lo Real del encuentro más allá de lo anecdótico.
En 1924  (Neurosis y Psicosis) Freud afirma que lo Real no es lo que es encontrado sino lo re encontrado. Eso ya lo define como imposible ya que para él el objeto histórico, el objeto de deseo es por esencia perdido
El caso Emma permite ver claramente que el encuentro con lo real del goce sexual es contingente, azaroso. El trauma no está causado, en este caso, por el acto sucedido en sí, sino por la ausencia de un saber capaz de metabolizarlo. El primer encuentro de Emma (tyche) es con un real que supone la irrupción de un goce sexual, en ausencia de un saber sobre el sexo. El segundo encuentro es ya repetición (automaton) y se produce bajo la forma de un fantasma que organiza la escena para el sujeto, fantasma que ya es respuesta, es un modo de tratamiento del trauma. Eso le hace ver la realidad por la ventana de ese fantasma.
Real tendría que ver entonces con lo que queda en los intersticios del entramado significante de un sujeto, es ese agujero en el que para cada uno de nosotros leer se hace imposible Aquello que indefectiblemente se nos opaca
Si lo Real dijimos antes “es lo imposible de soportar” el fantasma es entonces una ventana sobre lo real. El fantasma es una pantalla que, a la vez, muestra y oculta ese encuentro. Por eso no habría  análisis que no comprometa  al fantasma, que no proponga otro modo de encuentro con lo real, con la invención más particular del sujeto (vuelvo a rodear la cuestión del sinthome, del modo en el que el sujeto se confronta a la pulsión. )
Esto me llevo a pensar  que en todo análisis hay algo que no queda dicho, que queda como plus no tramitable en discurso
El fantasma con mayor o menor padecimiento trata de volver a acomodar eso en la estructura  .Se trata de aquello que no admite lecturas
Un análisis nos lleva a estar advertido de esa posible presencia que nos mantendría a distancia de la ilusión de llegar a  saberlo todo
Tomado la cita del Sem XI “El análisis mas que ninguna otra praxis está orientado hacia lo que en la experiencia es el hueso de lo real”
No sin-lo-simbólico, pero se trata de un simbólico que ya no opera por el sentido. Por el sentido lo único que se logra es la infinitización del saber y de la transferencia  Habremos acumulado un gran saber y sin embargo no habremos logrado nada. Será necesario hacer-algo, para ir un poco más allá.
 El acceso al saber no se hace sin un cambio en la posición del sujeto, lo que exige un trabajo psíquico, requiere un duelo.
Trauma a la espera de ser elaborado nos remite a duelo lo que lleva a un cambio en la posición subjetiva del analizante. Vacilación del fantasma? .si dijimos que  el fantasma es una pantalla que, a la vez, muestra y oculta ese encuentro, no habría  análisis que no comprometa  al fantasma, que no proponga otro modo de encuentro con lo Real
Lo Real como lo Imposible de soportar, nos lleva a trauma, duelo, y fantasma
Cuanto más avanza Lacan en sus elaboraciones en torno a lo Real, más se va encontrando con la dimensión lógica de su imposibilidad, a punto de llevarnos a concluir que cualquier pregunta sobre lo real o cualquier intento de definirlo, bajo el punto de vista de la estructura significante, nos dejaría permanentemente en los impasses con lo imposible. ¿Y cómo podría una praxis, con un sesgo práctico para sentirse mejor, estar  orientada por un real imposible? ¿Cómo hacer coincidir el sentirse mejor, o lo más estrictamente singular, con lo imposible? 
Los impasses con lo singular y el real imposible, que alude al objeto ɑ, son reconfigurados por Lacan, con la elaboración de la función lógica del fantasma, una vía para tratar de nombrar la problemática conexión entre lo simbólico y lo real, entre significante  y  goce. 
A través de una ficción, un sentido inventado por el sujeto, resumido muchas veces, en una sola frase,  cuyo fin es dar una respuesta, una consistencia al puro vacío, el fantasma operaría al mismo tiempo, como ubicando y produciendo goce, dicho de otra manera, como una lógica capaz de sostener la creencia en el goce del Otro. Entonces, podemos decir que la construcción fantasmática permite al sujeto un acceso, una ventana hacia lo Real, pero, una ventana enmarcada por el Otro.
Atravesar el fantasma en un análisis, como solíamos decir,  o producir una "fractura" en esa construcción fundamental para ser más exactos, sería entonces, un intento por   reducir al máximo el sentido, vaciarlo de la producción de goce y, así, aproximarse todavía más a lo real, confirmando esa orientación . Sin embargo, es innegable que la dimensión lógica de imposibilidad de ese real alcanzado con la construcción y la travesía del fantasma persiste, En  ese punto de conducción de un análisis, ¿cómo seguir sosteniendo una orientación por lo real que, al mismo tiempo, pueda ir más allá de ese imposible?

¿Qué sería un psicoanálisis orientado hacia lo real? Casi una obviedad sería decir que sería un psicoanálisis que elige no orientarse ante todo en lo simbólico. Se trata de ir más allá de la función del Otro del Otro, de la garantía del Otro, una práctica que trata de orientarse estrictamente en los resultados obtenidos en la práctica del análisis mismo
Cómo puede un Sujeto aprehender entonces este Real que lo constituye?
En la Lógica del fantasma de 1967  el Sujeto, dividido por el acto que lo constituye, lo aprehende por la Verleugnung del acto En la constitución del fantasma el sujeto aloja su ser de goce ante su falta. Esta es la operación de separación y mediante la misma el sujeto completa y obtura la castración del Otro. Si en un primer momento de la separación, frente a la falta del Otro el sujeto responde con su propia falta, en un segundo momento que forma parte de la misma operación de separación, el sujeto aloja en el recubrimiento de ambas faltas su ser de goce. Este movimiento que va de la negativización a la positivización Lacan lo denomina Verleugnung de la castración. De este modo, el fantasma incorpora la posición perversa de la estructura del neurótico, puesto que implica el reconocimiento y el rechazo de la falta del Otro a la vez. Y la Verleugnung indica el modo particular en que el neurótico obtura,  repudia la castración del Otro con su ser de goce en el fantasma
Entrar en la cuestión de la Verleugnung da para otro trabajo, solo quiero dejar nombrada esta cuestión de cómo el fantasma opera
Cuando el Sujeto del Inc. dice “yo” solo puede hacerlo estando dividido. No es Sujeto en el Inc., imaginado como reservorio de pulsiones, es en la pulsación, en que algo insabido se abre y se cierra que algo es aprehendido por la conciencia
El sujeto al no ser sustancial es ese “el” impersonal que habla el yo cuando quiere designarse como inconsciente
Para finalizar quisiera dejar planteada una cuestión:
podriamos afirmar que en Lacan estamos  frente a dos concepciones de Real o mejor dicho a dos posibles  lecturas  de lo Real?

de un lado, estaría un Real imposible, universal y negativo que pasa por casi toda la enseñanza que hace pensar en una clínica que tiene ese Real como horizonte ,ya que se verifica, incluso, en el final de los análisis, un impasse frente a un punto de goce irreductible, imposible de negativizar.
del otro, un Real contingente, singular y positivo, tributario de una lectura  a partir de Joyce. Un Real sintomáticamente inventado podríamos decir?  Y a Joyce como un escrito sinthomático, jugando con el termino sinthome capaz de agujerear lo real y, por lo tanto, afectar más el cuerpo que las palabras  Lalengua habla con el cuerpo . Es ahí lo que puede haber de más singular, de más propio a un sujeto. Lacan, no sin el testimonio de Joyce, toca un nuevo Real, un "real que es sin ley" .parafraseando un trabajo que leí sobre “¿qué es ser lacaniano hoy?” Donde esta es la función del sinthome,  la relación entre el sinthome y la represión primaria.
Del lado del sinthome entonces la letra,  que articula al síntoma pero que a diferencia del síntoma es irreductible al saber. Como letra escribe lo Real, articula al saber y da lugar al artificio, lo que aparece al final del análisis como  un imposible nuevo, más allá de la ley de repetición significante, más allá de la lógica del fantasma. La relación del sujeto con el corte y el vacío  fuera de sentido

estas dos lecturas serian convergente o divergentes?
las consecuencias serian modos diferentes de dirigir un analisis?
                                             
                                                                       Lic Patricia N. Werfel
                                                                       pwerfel@yahoo.com