Al intentar situar este concepto vemos que el campo teórico es vasto, con múltiples enlaces con otros conceptos. Yo me voy a centrar hoy, específicamente en la división de goces.
La referencia inevitable son las formulas porque allí hace la divisoria de dos modalidades de goce. Podemos afirmar que esas fórmulas intentan mostrar que la anatomía (y más allá del estado civil) no comanda al deseo ni a la pulsión. Si bien a ese respecto, de alejarse de la anatomía, Lacan es un poco ambiguo va y viene en Encore por ej. A veces dice “Los dichos hombres o las dichas mujeres” o mejor aún: “la parte mujer de delos seres que hablan” separando la posición de la anatomía, pero también ambiguamente agrega “Hay un goce de ella, de esa ella que no existe, del cual quizás nada sabe ella misma, a no ser que lo siente: eso si lo sabe. Lo sabe cuándo ocurre. No les ocurre a todas.” De ahí asocia con la frigidez. Allí se vuelve a pegar al cuerpo cis. (Cisgenero: término acuñado 1994 persona cuya identidad de género y sexo asignado al nacer son el mismo. Cis de este lado. Trans más allá del otro lado) A las mujeres Cis.
La fórmula a la que aludí es de sexuacion y eso implica dos lados en su modalidad de goce y su método es lógico. Todo y no-todo regido por el falo. Dice que el punto falible del discurso filosófico haber desconocido radicalmente el estatuto de goce en el orden de los entes.
En relación a la forma de denominar Femenino sucede que llamarse hombre- mujer o femenino- masculino arma una extraña homología en la oposición entre dos alternativas heterogéneas: hombre- mujer que depende de la naturaleza y sus patrones comprobados, y por otro lado macho y hembra que refiere al parlettre y su sexo erógeno. Del cual justamente parece querer separarse.
Sobre el concepto de Goce diré que si bien no es oportuno hacer hoy una lista de las definiciones de goce en Lacan, sintéticamente para que tengamos un acuerdo, afirmo que goce es un aspecto de la relación del ser hablante con su cuerpo. Es el más allá del principio del placer. Se presenta como disruptivo, rompe la homeostasis del principio del placer. Es un exceso. Y no queremos reconocerlo como propio. No hay sujeto del goce como tal. Hay diferentes subjetividades frente a una satisfacción que no podemos reconocer como propia. Esto que digo es solidario de la definición del goce como satisfacción de la pulsión. Y las pulsiones son acéfalas. El goce es fijo, no es móvil ni errático como el deseo. Lacan lo sitúa en el ello en el seminario 14. No en el inconsciente.
Bueno entonces Goce y Femenino
Femenino ¿Está ligado especialmente a las mujeres? No parece entonces ¿Porque femenino?
Podemos observar que dentro del corpus teórico del psicoanálisis ni Freud ni Lacan se detuvieron en las cuestiones específicas de las féminas como tales como la menarca, el embarazo, parto puerperio. Freud en “El Tabú de la Virginidad” cuando hace una lista de lo sexual en la mujer, como tabú, si incluye estos eventos. Y Lacan en el seminario 10 cuando habla de la placenta, pero no hay mucho más. Si, cuando habla del pecho y de amamantar. Femenino como lo pasivo, como la posición histérica, y por ultimo como nombre de un goce.
Así que femenino atribuido al goce se refiere a otra cosa. Aunque en Encore se desliza (pág. 90) a que es de la mujer (lo sabe cuándo lo siente ella) pero en pag97 “A todo ser que habla, sea cual fuere, este o no provisto de los atributos de la masculinidad – aún por determinar- le esta permitido, tal como lo formula la teoría freudiana expresamente, inscribirse en esta parte. Si se inscribe en ella vetara toda universalidad, será el no-todo, en tanto puede elegir estar o no en Fi de x”
Entonces dijimos ya que habría 3 niveles cuando pensamos femenino supone 1) la biología u organismo, 2) genero 3) goce
Y 3 niveles que interactúan cuando pensamos psicoanalíticamente: epistémico, clínico, político.
Epistémico implica todos los préstamos de términos y conceptos que usa el psicoanálisis. Por ej. Estructura” viene de distintos lugares del saber y se ha incorporado con características específicas. Muchos de sus conceptos son re definidos para nuestro campo.
Clínico, que en este caso supone situar al goce femenino dentro de un discurso específico de cada analizante. Cuestión no sencilla por las características de este goce que ya situaremos y es uno de los objetivos de este trabajo
Política en el sentido que ya hablamos muchas veces que nuestra escucha se desarrolla en un momento especifico cultural. Marie Héléne Brousse lo llama l’AIR DU TEMP. Dice ella que la política actual supone que las personas pueden y quieren definirse a nivel de género. Es una posibilidad que antes no existía como tal. Es de este siglo. Aunque si había particularidades individuales a nivel de los goces, los muros filosóficos y políticos que había no permitían eso. Se cambiaron y ahora si se puede buscar esa autodefinición.
Colette Soler en un artículo “La maldición sobre el sexo” dice “Cada sujeto encuentra una suerte de pre tratamiento de la carencia sexual por la civilización que le toca. Siendo el inconsciente no-todo individual, sino en gran parte un discurso que regula la comunidad. Se promovió junto a los derechos del hombre, los valores de igualdad entre los sexos, distribuciones cada vez más unisex de estilos de vida. Entonces sobre esa división en dos goces, tenemos que poder decir algo al respecto.
Esta idea de No- todo individual, que comparto, es solidaria de lo dicho por Lacan del inconsciente como Trans- individual. Por ej. en relación a la transferencia, entre dos, un solo inconsciente
Pienso que esa denominación de femenino complica un poco las cosas. Deriva en que sería de las mujeres, o se confunde con el placer de las mujeres y así varios enredos más. Lacan lo nombra también Otro goce. Como un goce Otro, otro del sujeto, ajeno diríamos, que toma el cuerpo. Personalmente elijo esa denominación.
La cuestión seria ver las diferencias entre los dos goces. Los distintos goces presentan una relación distinta con el cuerpo y con la palabra.
El lado hombre, o macho, el goce fálico
Este es un goce que se define como lenguajero, fuera del cuerpo. Pero este fuera del cuerpo no quiere decir que no afecte al cuerpo. Lo afecta de un modo que hace que este cuerpo quede sujeto a ley. Porque el goce fálico es efecto de la inscripción de la falta en la subjetividad. Está ligado al lenguaje, por eso dice Lacan que aparece en las formaciones del inconsciente etc. Su anotación de fi mayúscula es un significante que no hace no tiene dupla. La función fálica entonces es contingente: Cesa de no. O sea a veces si a veces no.
El goce femenino u Otro goce se define como suplementario, no complementario, porque hay disimetría, no hay acople con el goce fálico. No se localiza en ningún órgano, no puede ser apresado por el lenguaje (Lacan en encore dice Los dichos hombres y las dichas mujeres)
Tomo alguna cita de Lacan en el seminario 20 pág. 90 “Goce femenino sería un goce del cuerpo más allá del falo, pero no sin él”. Es decir que estamos hablando de las estructuras neuróticas. No del desborde gozoso de la psicosis.
Una diferenciación entonces es que el goce fálico, lenguajero, pasa por el fantasma, lo incluye. El femenino no. Esta más vinculado al silencio a lo difícil de localizar en un lugar preciso del cuerpo. Lacan por momentos lo llama Otro goce. Sería un goce otro que invade el cuerpo entero sin pasar por el fantasma. Es un goce por lo tanto, rebelde al saber. Es como un rapto a sí mismo.
Ahora si no queremos/ podemos reconocerlo como propio ¿cómo intervenir sobre eso? Dice Lacan en Encore en el apartado sobre el saber y la verdad: al goce solo se lo interpela, se lo evoca, se lo acosa, o elabora.
A estas citas que leí le sigue una que es la vincula el goce femenino con el goce místico. El goce místico podría ser una variante del goce femenino. Lo asemeja no dice que es igual. Viene hablando de la disputa entre el amor físico y el amor extático y dice que a la postre el cristianismo termino inventando que es dios quien goza. Y nos manda a leer los místicos donde lo esencial es que dicen que lo sienten pero que no saben nada de eso. Para los místicos es dios quien se apodera del hombre y el místico es pura receptividad, responde a un llamado y se deja llevar. Al contrario de cualquier ascetismo espiritual que ubique al cuerpo como obstáculo para llegar a dios, en la mística cristiana el cuerpo es el soporte de la verdad divina.
Pero ojo, no en todo goce femenino se encuentra el amor como si es esencial en el místico.
Lacan atendió por 3 años a una mística Marie de la Trinite. Paule de Mulatier (1903-1980) El caso no se conoció hasta hace poco porque ella pidió expresamente que no se publique creo que hasta el 2020. Hay dos libros que se llaman “De la angustia a la Paz” Uno de su biógrafa Christian Sanson con sus cartas, no todas ni ahí, otro de Marie misma a instancia de Lacan lo escribe y cuenta su estancia en el asilo de Bonneval donde fue internada.
Marie tenia apariciones místicas estaba más de 4 horas por día rezando y en un momento dado 1944 empieza a tener obsesiones con la alimentación. Busca tratamientos. Tiene dos médicos antes de Lacan con quienes dura poco tiempo por el tipo de intervenciones que tienen con ella. Dr. Nodet y Dr. Courchet. Ellos le ponen de manifiesto la sexualización de sus síntomas alimenticios y las supuestas fantasías eróticas con su director espiritual, el padre Motte. Marie no soporta eso y huye y luego busca a Lacan.
Al motivo de consulta lo llama eso. Nunca lo nombra de otro modo. Y Lacan acepta esa forma de nombrar.
Hay cartas super interesantes de ella a Lacan y vuelta. Y hay allí una diferencia de intervención entre Courchet y Lacan. Cuando el primero le dice que ella está detenida en su desarrollo sexual, Lacan en cambio acepta nombrar “eso” a lo que le pasa, que no es una cuestión patológica, le dice que Dios la puso en sus manos y que él la va ayudar. Dios, esa es una manera de intrincarse en el cosmos, en el juego de lenguaje que la habita que la determina, como a todos, esa intrincación en el síntoma es lo que ayuda a que se empiece a desatar. Jorge Baños Orellana lo dice así en un video sobre el tema.
Creo que esos síntomas interrumpían su goce místico. Eran goce fálico. El goce místico es deseado por ella. Dice sobre eso:
Durante la oración es peor que en cualquier momento. Eso, interpone tanta opacidad entre dios y mi consciencia. ¿Y cómo entrar en el espíritu cuando el mismo espíritu tiene toda su vitalidad acaparada por la materia?
Poder capturar con palabras lo que encarna el goce.
Pero no se trata de reducir el goce femenino al goce místico. Ese goce es una experiencia que cualquiera puede tener sin dios. Es una producción en el cuerpo hablante sin el Otro absoluto de Dios. Sí hay un absoluto en el goce femenino pero que no es dios ni tiene gloria. En la experiencia mística, el amor es central. No en todos los ejemplos de goce femenino. El goce así llamado femenino conecta con el horror. Con lo no dominado, ni reconocido como propio pero que afecta el cuerpo y la existencia misma.
Hay preguntas que se me generaron a partir de lo que estudie y desarrollé
¿Es el goce así llamado femenino obligatorio para todo neurótico? ¿O puede haber alguien instalado de un solo lado de la fórmula, del lado del goce fálico nada más?
Los ejemplos de mi propia clínica no son posibles de ser escritos por temas de confidencialidad,
Patricia Factorovich
Marzo 2023
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