lunes, 30 de mayo de 2022

De cuando el amor hace la diferencia - Marcelo Peluffo

Reunión del 28/5/22

 

            Lo que sigue debe ser considerado la respuesta a un estímulo invalorable,  dado en el marco de un análisis. Paso a explicarme: la escena transcurría con sesiones telefónicas, opción que se sostenía argumentando una distancia territorial mediante, no sin la promesa de acortarla cuando se diera la ocasión. El paso del trabajo era intenso y  sostenido, sin más condiciones que establecer horarios de agenda. La palabra no presentaba más dificultades que las inherentes a su naturaleza;   fluía con velocidad y riqueza de acontecimientos discursivos: agudezas, astucias, chispas de sentido, tonos poéticos y esas cosas del habla  que los analistas conocemos.  La cercanía con las letras se hacía tan evidente como necesaria, cosa que no tardaremos en comprobar.

             Al cabo de un tiempo, sobrevino una situación por la que quedó planteada una diferencia de honorarios. Samanta respondió a ello  de manera por cierto singular. No tardó en llegar a mis manos un envío de correo con un sobre conteniendo un libro a modo de pago que saldara la deuda contraída. Una llamativa encuadernación que ustedes tendrán oportunamente a la vista en esta reunión y un título, como mínimo sugerente. También un desarrollo del que, entre otros recursos, justamente me serviré. El saldo de esa deuda continuará su camino y hará lo propio con otra de la cual, el presente trabajo pretende ser a la vez, su pago.  Mi deuda con este grupo de analistas.

 

EL AMOR 

 

             Vivimos un momento privilegiado si se quiere, de cierta efervescencia social que construye y renueva un interrogante para nosotros, analistas, de manera ineludible. Hoy en día, puestos a llenar cualquier formulario que solicite consignar el sexo, observaremos más puntos suspensivos que nunca.  ¿Por qué dice “sexo” y no “genero”?

             Freud, en algún lugar dice que la primera pregunta que nos hacemos cuando nos cruzamos repentinamente con alguien, es si es hombre o es mujer. No sabemos si hallar la respuesta alguna vez fue fácil.  En cambio, hoy nos consta que la interpelación se acentúa, al punto que ese asunto puede perfectamente fundamentar todo el desarrollo de un análisis. Sin duda, la declaración de sexo no nos entrega certeza pues no es, ni podría ser, el resultado de ningún proceso de identificación sexual definitivo. El análisis no es una orientación vocacional. Dos coordenadas freudianas fundamentales desde el inicio, como son sexo y muerte,  sostienen hasta el final de la labor, la pregunta analizante.  No obstante,  debo decirles que no nos ocuparemos particularmente de ellas, sino de una dimensión que las articula y las pone en estado de trabajo a partir de una condición de análisis: la experiencia transferencial. Hablamos y hablaremos del amor.

              Anticipamos la propuesta. Abordaremos el tema que este año nos reúne, la noción de diferencia en varios órdenes, no precisamente a partir de la cuestión sexual directamente tal como es esperable hacerlo, sino intentando pensar el asunto a la luz de avatares amorosos, en estado avanzado, por así decirlo. Caen en la alusión tanto analizantes como analistas, no así público en general, preocupación que dejamos para las ciencias sociales.

             Diga lo que quiera”, oferta inaudita del análisis es invitación a la transferencia y su correspondiente sostenimiento, o sea, la inminencia del amor. Ello no permite al analista, en este caso llamado a ser el causante, refugiarse en ninguna técnica, aunque ésta tienda a ser la solución imaginada y cada tanto hecha teoría.  Por el contrario,  el analista no queda al margen de tomar ese riesgo, de hecho formarse es mucho más asumirlo, que aprender la manera de esquivarlo. Sostener la oferta no es inocente,  la angustia que preanuncia sin explicar lo que se viene, se hace un lugar en el cuerpo también del analista. Inminencia entonces del deseo del Otro. Transferencia en sus efectos. Lacan decía que eso se leía, por ejemplo,  en la preocupación de la mujer de Breuer cuando el diablo se les metió en la alcoba. Al médico, cómplice de Freud en los estudios sobre la histeria,  le tocó escuchar en la intimidad una observación,  “te ocupas mucho de ella”.  Puesta en acto de la realidad sexual de lo inconciente y el avatar amoroso inmiscuyéndose en la vida del “hombre de ciencia”. Ningún profesional a salvo del amor que el artificio pone como condición para que una práctica donde la suposición de saber,  motorice el cometido.  En suma, analizar y analizarse.

EL SABER

               Las historias comienzan empujadas por un semblante de saber. Amo en la medida en que sabe (S2), pero no se en la medida en que amo($). Hacerlo también introduce cierta ceguera ignorante pero no irresponsable. No saber, como analizante lo que le espera, sobre aquello que el amor le depara. “Te amo aunque no lo sepa”. No obstante, soy inocente. Lo contingente inesperado por definición, mete la cola generando un desarreglo temporal para el cual no hay prevención posible. No es en la esquina, es a la vuelta. El amor implica un giro, una alteración en la marcha, un tropiezo, una especie de enfermedad, la neurosis de transferencia como lo necesario para sostener lo imposible del análisis. Implica la experiencia de revelarse entregado, allí donde eso ama algo en el Otro sin consulta previa.  Imaginen dónde queda cualquier suposición de dominación, de equiparación de poder y de pretendida auto percepción de identidad. Cuando pasa a saber de qué se trata, es siempre tarde, ya está disparado el amor-pasión. Eso se lee en el grafo del deseo comandado por el Che Vuoi.  Si es así, ese también es el grafo del amor y por allí vamos.

 

SORPRESA DE AMOR

 

              En el film que anticipé hace unos días: “El Juego de las Lágrimas” dirigida por Neil Jordan en el año 1992, puede advertirse el trazado de una senda a la que empuja una verdadera demanda de amor. Absolutamente afectado por el deseo del Otro, tomado en una trama discursiva notable, uno de los  personajes (Fergus) se ve llevado a vivir una experiencia límite. En él, eso ama bastante más allá de sus reparos, de sus objeciones ideológicas, de su supuesta condición de hombre y de la frontera de su prudencia. Desemboca en una escena en la que, para  avanzar en el amor o mejor dicho, para hacer lugar a un amor que avanza camino a un semblante femenino (Dil), Fergus cruza el rubicón, el amor le reclama ir más allá de su estómago (y eso se ve en la escena). He aquí la función de una diferencia radical a soportar a la que no conduce sino su apasionamiento. ¿Hay allí relación sexual o su no hay se revela más aún? Aún. En una clase de ese seminario, Lacan advierte que lo que escribe en la pizarra, inevitablemente achata. Las formulas de la sexuación.  ¿Acaso  la sexuación tiene su fórmula y el amor su lógica? Ni los cardiólogos terminan de saber cómo funciona el corazón.  Cito un pasaje de un texto de Bernard Casanova “De uno que dice que no”, incluido en una la revista Littoral, números 11/12 que lo dice bien:

             Escribir estas fórmulas, es escribir la imposibilidad de escribir la relación sexual; toda escritura no haría más que repetir esta misma imposibilidad”

FLECHAZO QUE DUELE

             Destaco entonces el carácter perforante (también de cualquier teoría) de un amor llevado a sus últimas consecuencias. Por eso el amor duele cuando atraviesa. Inquieta. Cupido, el angelito campeón de tiro al arco, no usa anestesia ni responde de su acción.  “The Crying Game”. Al comienzo de la trama, se deja oír ir una conocida canción: “Cuando un hombre ama a una mujer”, tremenda ironía del director ya que  cuando el film se va desplegando, entran en duda para el espectador ambas identidades. De comienzo vemos un prisionero que con habilidad invierte el juego.  Apresa a su guardián, propiciando una amistad con quien se muestra sensiblemente débil a ella. Es allí donde recibe casi la orden de visitar a Dil, novia del condenado a morir, para terminar luego casi muerto por ella, apresado en los tules del amor irreflenable.  Hasta aquí mi referencia. Dejo para el debate si así tuviera que ser, extraer de la película, mayores consecuencias.

UN OBJETO, DOS OBJETOS…

              A Freud, ocupándose de la pulsión, se le hace necesario discriminar un  objeto de otro. No es tan sencillo como ubicar al del amor de un lado y al de la pulsión del otro. La respuesta obsesiva escamotea la complejidad de la vida erótica y la histeria introduce la falsedad de un interés en el falo. La envidia reivindicativa no se detiene allí. Para el analista que quiera enterarse de cómo sigue, le espera lo candente del análisis, más allá del falo. To be continue. Pero sucede que hay veces que quien escucha encuentra en ese umbral su límite. ¿Fantasma mal analizado en él, o lo que es peor a medias en sus tiempos? Puede ser. Es un “hasta aquí llegamos”. Muchas veces está bien. Pero el amor puja y solicita mayor responsabilidad. Consideramos que resulta necesario articular las vías de producción de diferencia. El análisis es, se puede decir así, una rumbo a la diferencia.  Sexual, sin duda y a la vez su correlativa en el campo del amor. Establecerla más que a partir de  compartimientos estancos, de una topología que se muestre a la altura de la complejidad que demuestra tener en los testimonios mismos de los analizantes.

             Ahora bien, que el amor vaya al lugar de la relación sexual que no hay, no implica que su correlato en esa dimensión, tal como vimos, deje de hacerse sentir. Como toda suplencia y sobre todo si alguien no vota por su ilusión, deja una estela que si la seguimos, veremos aparecer la función de la diferencia en el sujeto, de manera elocuente. Lo que se denomina un pacto de amor implica su cumplimiento, en ocasiones bajo el dulce apremio  de la muerte.  Allí, como anticipamos,  no es sólo sexo y muerte, cosa enmarcada como destino en la pulsión, sino amor y muerte, trama que aprendimos a reconocer en las buenas producciones románticas, o cuando el arriesgado al amor canta:

               “Y morirme contigo si te matas

                 Y matarme contigo si te mueres

                 Porque el amor cuando no muere mata

                 Porque amores que matan nunca mueren…”(Sabina)

           

La muerte inscripta en el horizonte del amor, hace de la experiencia algo vivo, ética de asumir lo real de la responsabilidad de amar, uno de los hitos para Freud del fin de análisis. Alegría de estar vivo para Lacan tentando con el psicoanálisis en EEUU. Por ende, renegará de la diferencia,  quien tenga la desgracia de  ahorrase ese paso, por más héroe que se suponga en el ejercicio de su sexualidad. Por eso Freud a los perversos los llamaba “pobres diablos”.

 

DE AMORES QUE SON UN CASO

 

              Aquel libro que había llegado a mis manos no era otro que una particular ocurrencia de Anne Dufourmantelle que titulara “En caso de Amor”. No haré una reseña del texto, pero recortaré algunos pasajes. Dice:

“Si el psicoanálisis es uno de los posibles eventos del amor, es en ese sentido una revolución silenciosa, cuyo eje secreto es eso que se pasa de sin sentido entre dos personas que no se acarician jamás y que, solamente se hablarán”

                  La noción del amor como evento nos interesa. Ex-venire como raíz genera términos como devenir, porvenir, convenir, inventar, intervenir y aventura. Ventura, aventura y desventura se conjugan en la dimensión amorosa siempre. Todos ellos, significantes que participan del halo del amor entendido como acto. En este sentido, rescatamos dos casos presentados por la autora. Cada uno con su singularidad y en apariencia opuestos. El primero, el de una mujer llamada Mina, quien demanda que “le saquen el amor de encima”. El segundo, un hombre que trae una escena en la que salva a un niño en un paseo por el río, lo cual sin embargo es tomado para gusto de la  mirada de una testigo, como un intento de seducción perverso sin poder reconocer el amor que supuso su acción.  En el primero un amor que molesta, en el segundo algo que molesta al amor. En uno y otro, el amor en el centro.

             Ahora bien, sorpresa le esperó al que esto escribe al llegar al página 33 del libro. Leo:

Mina una noche olvido pagar. Y deja a medianoche un mensaje enloquecido en el contestador de la psicoanalista. Como si la falta fuera imperdonable. Ella está dispuesta a interrumpir todo, toma este olvido como signo de rechazo a lo que pasa de mas importante en la transferencia. Signo de ingratitud imperdonable a los ojos de Mina, a lo que la analista no puede más que oponer el silencio, secretamente aliviada de que al fin una “falta” viene a perturbar el curso de las sesiones tan impecablemente construidas. ¿Qué es esta deuda que fuerza el pasaje al acto?  ¿A favor o en contra de que esta deuda fue contraída?”

             ¿Se le pide al texto que asuma el relevo de lo que quedó sin decir? ¿Quizás un modo de “sacarse la transferencia de encima?

EL AMOR EN SERIO, EN SERIE

             Voy a valerme de  algunas imágenes de la segunda temporada de una serie televisiva que se llamó “Merli. Sapere Aude”. Del sinnúmero de personajes que deambulan en ella, nos detendremos especialmente en dos de ellos. María Bolaño, profesora de Filosofía y Dino, dueño de un bar nocturno en Barcelona al que concurre cuanta rara avis habite la noche. Las escenas están tomadas de los últimos cuatro capítulos de la trama para quien quiera ampliar la referencia. María se presenta entregada a su desazón casi en todo orden de su vida, mientras Dino le aclara que “ante todo es homosexual”. Entonces, a la vez que se encuentran, cada uno presenta credenciales en contra de cualquier intento de lazo. Pero eso no es más que el comienzo de un devenir sorprendente. El juega su palabra aguda haciendo notar un abandono estético en ella y ella, casi en el borde de marcharse, al verse descubierta acepta la invitación de Dino que le dice: “Si te quedas, te peino yo”, cosa que hace. María disgusta del arreglo en el gesto de retomar su escape. Un significante da título al capítulo, “Llorir”. Metáfora que condensa reír y llorar. Es lo que pasa entre ellos a esa altura de un encuentro marcado más por  diferencias que coincidencias. Cuando él la hace reír, cosa nada  fácil dada la amargura de María, Dino dice que a eso le llaman “el orgasmo gay”. Que es cuando un maricón hace reír a una mujer. La perforación va en camino. Acortémoslo. Vamos a la escena definitoria que envié previamente por whatsapp. En ella se puede ver y sobre todo escuchar cómo algo del amor suspende presunciones anticipadas e instala en su lugar un juego posible, no sólo de lágrimas, también de risas ahora. De hecho, se da a entender que un viaje a Grecia les otorga un escenario apropiado para que en ella su escéptica filosofía no le impida un beso ¿de un hombre? Y a él, su carnet de homosexual no lo deje sin besar. ¿A una mujer?

En las “Memorias del Abate de Choisy, vestido de mujer” al que Lacan hace frugal referencia, puede captarse el ejercicio del amor despejado de aquello que rápidamente podría despacharse aludiendo otra vez a la perversión. La tangente conocida de la imputación moral.

Pregunta: ¿en el suicidio del perverso no hay acaso una tardía y repentina  confesión a nadie del profundo dolor por no haber podido  amar? ¿Qué pasó, no pudo con la diferencia y la única posible fue entre la vida y la muerte?

FINALMENTE

Quizás haya que seguir la huella del coraje de  tantos jóvenes que hoy nos dicen “amar a una persona”. Trans, bi, lesbiana, mujer, gay, hombre o más o menos, que importa si de amor se trata! Algunos casi nos lo gritan. No son tontos, van llegando de a poco a los consultorios, sobre todo si hay alguien que los aloja, es decir los escucha sin presentar documentos, tampoco pidiéndolos. Escuchar, eso sí. Mientras el psicoanálisis tenga una diferencia que ofrecer…     

 

miércoles, 11 de mayo de 2022

Diferencia Sexual, Perspectiva de Género y Neutralidad Analítica - Por Patricia Factorovich

El año pasado quedamos que yo iba a compartir con Uds. un trabajo que presente en Trilce sobre perspectiva de género y neutralidad  analítica. Aquí retomo eso e incluyo un caso que alguna vez comente con Uds, lo despliego y le agrego otras viñetas a fin de bajar estas discusiones polito-filosófico- analíticas, al trabajo concreto en la escucha.

Preguntas que ya me hicieron llegar: 1) Cambios fuertes hubo siempre. ¿Porque la perspectiva de género es más importante que otros cambios de perspectiva? 2) Y ¿en que nos incide la perspectiva de género en nuestra practica? A estas preguntas agregare  otras de mi propio recorrido para que sean tomadas por quien guste durante el año.

Hablar de perspectiva de género supone  hablar de un cambio de perspectiva en relación a una política que incluye los cuerpos sexuados y los repartos de poderes al respecto. No se refiere  solo a las mujeres, si a la sociedad toda aunque el resultado más violento lo carguen las mujeres.

Este cambio de perspectiva Incluye también la crítica que se le hizo al psicoanálisis como teoría que explica y define a esa sexuacion. Es una crítica concreta que toma cptos y puntos específicos de nuestro corpus. Yo no las considere pavadas ni solamente cosas “mal entendidas” en Lacan. Algunas de ellas podemos conversar hoy.  Por ej. la idea  que circulo de que  todo homosexual es perverso por definición apoyada en Freud y en el Lacan del seminario 5 (que además hizo que algunos analistas de esa elección sexual tuvieran que esconderse)

Emilie Dio Bleichman (2002) se pregunta si los analistas aplican una mirada deconstructiva en el psicoanálisis. En ciencias sociales y humanas la posibilidad de acercamiento a la verdad no es establece solo por comprobación y replica sino por confluencias e interpretaciones similares. Puentes los llamaría yo. Entre disciplinas y pensadores.  

Ahora bien definir la perspectiva de género como una política  desliza a la pregunta  de  cuánto y en que  nos importa a los analistas, o como incide y  se entrelaza la praxis psicoanalítica con la política, con el modo de la polis, con sus costumbres, su moral y su ética.

Esta cuestión, discutida ya desde la escisión de Plataforma y Documento,  tengo noticias que  se discute en varias escuelas analíticas hoy nuevamente. Digámoslo así: Hay un psicoanálisis que quiere plantear fronteras definidas con lo político.

Personalmente renuncio a armar esos dominios. Me parece mucho más interesante describir  los puentes por donde circulan de ida y de vuelta las cuestiones de influencia reciproca y en qué consisten.

Reitter dice en su libro” Edipo Gay” que hay una dimensión política de la sexualidad y que al contrario habría que poder pensar al revés, cuales los efectos teóricos y clínicos de esa omisión.  Esto ya formo parte de la antigua  discusión entre estructura e historia también. En lo personal no creo posible esas divisiones. Creo que lo simbólico, el Otro, incluye lo que sucede en lo social actual. No solo lo que pasó en la  historia personal, sino como ese fantasma, esa historia ancla en la escena actual. Espero que en el caso se pueda ver esta incidencia. Y para decirlo bien en términos de nuestro campo ¡la política Incide ni más ni menos en las formas que toma el deseo! La consigna feminista al respecto  seria “Todo lo personal, es político.”

Entre esas críticas, esas puestas en cuestión esta primordialmente la Diferencia Sexual.  Sabemos que Freud hablo de la Diferencia sexual anatómica como determinante de los destinos de la sexuacion para cada cual. Las consecuencias psíquicas de las diferencias sexuales anatómicas. Anatomía es destino. ¿Es lo mismo hablar de Diferencia sexual que de diferencia sexual anatómica? Si la sexualidad no se apoya en las diferencias anatómicas,  ¿donde asienta las diferencias o particularidades? ¿En lados lógicos, habitados por cualquier anatomía,  y en  universales” para todo” o “no todo” vinculados al falo como propuso Lacan? Y eso ¿alcanza, fue suficiente? Si lo hubiera sido, ¿porque aparen desde otras disciplinas  las críticas a esos aspectos de la teoría analítica?

Y sigo con las preguntas ¿Por qué nos importa discutir todo esto? Importa porque los conceptos guían nuestra clínica.” Y si acordamos por ej. que para el psicoanálisis el cuerpo biológico no determina la identidad sexual p ¿Cuál sería  la razón para patologizar algunas de dichas identidades? ¿De qué hablamos en psicoanálisis cuando decimos identidad? Si  Lo único idéntico a sí mismo es lo real…” (Cita del artículo de Graciela Graham en nuestro libro) Esta aclaración viene a cuento de que Lacan en la presentación de enfermos afirma que todo trans es psicótico, cosa sostenida aun en varios escritos de varias escuelas.

 Y, pregunta para compartir, ¿cómo pensamos psicopatológicamente que alguien sea bisexual? ¿Cómo alguien que rechaza o repudia decidir?  

Un joven de treintis cuenta un resumen de su historia erótica. Se crio en un pueblo del interior donde todos se conocen. Tuvo una novia y luego se sintió atraído por los varones. Le pareció imposible tener esa elección homosexual allí, y se vino a vivir a Buenos Aires. Luego de varias experiencias sexuales con chicos,  (sin penetración), empieza sentirse enamorado de una joven. Mariposas en la panza al verla. Pero se dice a si mismo que eso no puede ser. Que él era gay…

Como  el deseo insiste, finalmente  estuvo con ella. Allí perdió la virginidad en cuanto a la penetración. “Yo reprimía  mi heterosexualidad” dijo “porque yo pensaba que había que elegir una forma “o sos hetero o sos gay todos eligen una”. Podemos ver la incidencia de lo social en su intento de acomodar sus conductas a lo que estaba establecido. Y  su angustia.  En la actualidad el se dice bisexual y eso ya no lo inquieta.  Descubrió que hay muchas otras personas así. Esta en páginas de citas gays, que son bastante “objetales” y además sale con chicas.

 Fue desde la teoría crítica de los Gender Studies que se señalo este  aspecto patologizante del psicoanálisis al que consideraron obsoleto y a los  analistas  como formando parte del  control y la sanción  social. A mi entender estas críticas cambiaron para bien algunos modos de concebir algunos conceptos. El trabajo no está terminado. Por todo esto para mi es necesario que este en la agenda de los analistas. Por suerte lo está cada vez más.

 Desde  esta perspectiva se critica por ejemplo una  versión donde el complejo de  Edipo no da como producto un ser sexuado  sino que es una  plataforma donde los analistas se apoyan para normalizar es decir “binarizar” a sus analizantes. La explicación la  leemos en el libro de Jorge Reitter “Edipo Gay”, cap. “Edipo Reloaded” nos explica cómo es  que la cuestión  del Edipo esta teorizada binariamente. Hay un Edipo del niño y otro de la niña y cada tendrá su recorrido apoyado en  su anatomía. . Cito “En la habitual narrativa edipica se habla del complejo de Edipo “del niño” y “de la niña”, poniendo entonces al principio lo que se suponía que se iba a encontrar al final: los sujetos sexuados. En el inicio de esta narrativa definimos por la anatomía, y en el final por el deseo.  Y se considera un final feliz aquel en que coinciden la anatomía con lo que se supone que se espera normalmente  de ese cuerpo.”   

Se parte de un papa y una mama y de una niña cis (del latín “del lado de” De este lado. Se refiere a estar del lado de la  clasificación que se le da al cuerpo biológico) o un varoncito cis.  Si el recorrido es feliz y completo sale un heterosexual. Si es incompleto, fallido sale por ej. Un homosexual que se quedo en la mitad del Edipo y no completo su proceso etc. Esa es una parte que fue y es criticada y creo que con razones. Sería algo así como que se pone al inicio lo que debe ir al final. Si la anatomía marca mujer, hay un recorrido esperable. Y no está pensado que a posteriori del recorrido que haya habido se define lo que resultara. Eso es  lo hace normativo.

Si seguimos esta lógica bien podemos decir por ej. que la envidia fálica sucede en alguien cuyo cuerpo es de varón. Es decir que no se define por la anatomía.

Dice Le Gaufey en un artículo “El género como replica obligada a la no relación sexual” que el sujeto no tiene genero. No es receptáculo de identidades. No es idéntico a sí mismo. Es el yo quien porta. Hablar de género es hablar de binarismo.

 Viñeta 2 un joven viene a análisis por varias cuestiones. Diría que la principal era su dificultad para lidiar con los temas laborales y sus compañeros. Trabaja para una empresa gigante que hace vacunas. El es biotecnologo. Es muy bonito y tiene mucho levante. Es gay y no lo dijo en su empresa. Solo algunos. El es pasivo en la cama siempre. Hablando de su sexualidad dice: “El patriarcado nos arrastra a todes. Ser activo está sobrevalorado.  Nos llaman pasivos de mierda. Por suerte yo tengo al Pipi, que es su pareja desde hace años, al que le puedo decir mis fantasías sin temor por ej. préñame todo. Cuando me acaba adentro”

 Respecto del tema de la diferencia, nosotros, aquí, durante este año,  podemos tomar el tema de la diferencia en su aspecto relativo al sentido común, como opuesto a similitud o a igualdad, (hay trabajo muy interesantes sobre este tema en la biblioteca del Inadi Diego Tatian cuaderno 3 “La pesadilla de lo igual”) o en este sesgo que menciono, como concepto analítico y discutirlo  desde allí. Eso lo decide cada uno que presenta.

Un poco más sobre  la Perspectiva de Género.  Perspectiva de Género es el nombre de una política de estado. Para hacer un breve historial Naciones Unidas proclamo un Decenio para la mujer 1976-1985 para promover la equidad de género y la disminución de la discriminación hacia las mujeres.

Aquí el 10 de enero  2019 se sanciona la ley Micaela que supone una capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública. Es una herramienta para trasversalizar la perspectiva de género. Es una herramienta que permite reflexionar sobre la propia institucionalidad del estado. Es parte de la agenda pública ya. Permite ver cómo operan las representaciones sociales, prejuicios y estereotipos en cada contexto social. Esto se articulo en leyes. Genero como construcción socio cultural que asigna a las personas ciertas características y roles, repartos de poderes, basados en su anatomía.

Por esto definimos época en el prologo de nuestro libro,” como la escena colectiva donde se monta el fantasma  de cada cual. La singularidades humanas se constituyen en el entrecruzamiento de universales necesarios y relaciones particulares que inciden en esa singularidad que es con la que específicamente trabajamos.” La época participa en la producción de subjetividad.

Hay 8 leyes directamente vinculadas a la perspectiva de género las voy a enumerar.

1.     1947 Ley de voto femenino. Presidencia de Perón. Se vota por primera vez en 1951.Evita crea el Partido Peronista femenino.

2.     Ley de cupo social Sindical supone el 30% de participación femenina

3.     Resolución 34-2020 el 50% de los directorios de empresas deben estar formados por mujeres

4.     2006 ESI Todos los niños tiene derecho a recibir educación sexual infantil que incluye la perspectiva de género. Gobierno de Néstor

5.     2009 Ley de protección integral. Para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres

6.     2010 Ley de Matrimonio Igualitario. Previo ley de unión civil

7.     2012 Ley de identidad de género. Derecho a decidir en tu documento tu identidad sexual según tu autopercepción

8.     2013 Ley de fertilización asistida. Obliga a las obras sociales a cubrir esas técnicas las TRA las permite y las legitima. Donación de esperma/óvulos etc.

9.     2019 Ley Micaela y Ley de acoso sexual y acoso callejero.

10.  2020 Ley del Aborto.

 

Dentro del mundo jurídico hay grandes cambios. El derecho filial está centrado en el binarismo. Se discute la pluriparentalidad actualmente

¿En que nos importan las leyes jurídicas a los analistas? Me refiero a como pensar ese entramado con la ley dentro del campo analítico (la ley del incesto, la ley del padre) Me parece una gran cuestión esa.  Con Rogelio conversábamos sobre este tema, que además supone  la diferencia o no entre la ley moral y las leyes jurídicas. Isidoro en su seminario Critica de la razón Inconsciente, del año pasado dijo que en definitiva el imperativo Kantiano  insta  a “no destruir la estructura de la ley”.  Lacan, tanto en Televisión como en Kant con Sade muestra los puntos kantianos de su teoría y sigue Isidoro,  manifiestamente el psicoanálisis se inscribe en ese imperativo, en “no destruir la estructura de la ley”. {Siglo de las luces}

Por último para acentuar el hecho le la importancia de lo político en nuestra práctica digo: hay una política del síntoma sí, pero el síntoma también tiene una dimensión política. Por ejemplo en cómo se habla, que formas toma el decir y en lo que se calla en cada época. El orden simbólico es inevitable aunque tenga su  especificidad en cada cual. El inconsciente como discurso del Otro.  En época de dictadura no había tanto ataque de pánico desparramado, quizás porque el miedo asechaba realmente...   

Caso

Yeimy llega a mi consulta.

Es una mujer joven y me aclara al inicio que es no binarie. Con esa “e” al final propia del lenguaje inclusivo. Se denomina a sí misma en masculino  A partir de ese momento lo  nombro en masculino.  

Motivo de consulta: esta súper angustiado por los incendios en Córdoba de ese momento. Eso lo remite a la destrucción paulatina del planeta que el percibe que muchísima gente no registra y que él no sabe cómo ayudar ni qué hacer con eso. A su vez refiere estar muy inhibido para hacer cosas concretas al respecto. Tiene un amigo que le cuenta datos que lo angustian muchísimo pero lo deja inmóvil. Quisiera encontrar un lugar de militancia o poder hacer un compost por ej. Yeimi esta angustiado. Llora mucho. A su vez su posición extrema contra el consumo y la destrucción de los recursos del mundo lo llevan a situaciones complejas como por ej. no saber cómo calzarse ya que no quiere usar zapatos ni de plástico ni de cuero. Ni usar la internet paga y así varias cosas.

A la segunda o 3 entrevista cuenta que ya vio varios analistas que parecían estar muy molestos con su binarismo. Cuestionándole el porqué y el cómo. Aclaro que Yeimi tiene un aspecto completamente femenino, con Aritos pelo largo, hebillas etc. Que contrasta cuando por ej se refiere a sí mismo como “soy un boludo”, cuando se critica. Cosa que hace a menudo

Rápidamente pasa al diván impulsado por el mismo. Ante sus accesos de llanto creo que era más soportable evitar mi mirada directa. Tiene una relación con un muchacho a quien dice querer mucho. Juegan al futbol en el mismo equipo.

Yo me refiero a él en masculino en Gral., aunque a veces me confundo  y a el no parece ofenderlo ni preocuparlo. Una vez a pesar de sus advertencias, no puedo con mi moral binaria y le pregunto “vos porque te nombras en masculino” Y él me dice uy ¿vos también? Si yo no vengo por esto… ¿No leíste a Preciado? Si lo leí “Bueno eso que dice”. Pero quiero saber cómo lo decís vos,  contesto. Pero ya dándome cuenta que era mi curiosidad si se quiere marcando eso como raro o no normal cuando para elle no era un tema. “Como tengo cuerpo de mujer, pero no me siento una, lo equilibro, lo compenso llamándome en masculino. Me gustan los hombres y las mujeres además de ser no binarie, soy bisexual”

A lo largo del análisis Yeimi se va calmando. Su angustia continua disminuye.

Yeimi sufre la ruptura con su novio. Al volver de un viaje se aviva que él había estado con una chica por fotos que ve en Instagram pero él no lo acepta y eso le provoca una angustia tremenda, como no puede ser de otra manera dado el acuerdo de relación abierta que tenían. Esa relación termina allí. Muy a su pesar con llantos y tristeza.

Otro tramo que muestra la incidencia de lo epocal. Yeimi trabaja en un canal de tv. Una noche conversando con un custodio él dice que linda noche, y el sr responde “vos sos linda” La crítica absoluta que tuvo frente a eso a lo malo de los piropos. Lo detengo y le digo algo en relación a que tampoco fue un comentario desagradable. Se enoja conmigo porque “como vos que sabes lo que pensamos de los piropos vas a decir algo así” Logro introducir algo acerca de si a él le molestaba gustar y su enojo se diluye. Qué siente cuando lo miran, si siente que atrae o no, y seguimos por ese sesgo.

El análisis se interrumpe a partir de una situación concreta. Su vinculo,F una mujer en esa época, es criticada por sus intimas amigas. Se trata de alguien con una densidad subjetiva tremenda. Llora en muchas salidas grupales. Se angustia e interrumpe los planes y así reiteradamente. Yeimi lo sabe pero aun así sostiene esa relación. La compañera de vivienda, que a su vez es intima amiga de Yeimi, no quiere compartir mas la casa con esa persona. Sus amigas le hacen un planteo a Yeimi que no quieren salir más con ellas mientras Yeimi este con F porque creen que F está muy mal y que no le hacen ningún favor así. Yeimi, que sabe que todo eso es cierto decide minimizar las cosas. Mudarse de casa con su vínculo y perder la relación con su grupo de amigas intimas. Yo no apoyo esa decisión en el punto donde Yeimi decía que “no importaba, que no era para tanto, que se conseguía otra casa y listo”. Ante mi insistencia de que si se perdían cosas valiosas, que ella estaba eligiendo perder,  y mi insistencia en preguntar  porque ella sostenía a esa persona tan problemática a costa de sus amistades, ella deja el análisis. Cosa que me veía venir ante la posición que tome.

Por último Neutralidad analítica y  analista con perspectiva de género   sabemos que un analista no es con nada ni sin nada. Es una función que ocupamos.  Pero ya se transformo en un sintagma, me refiero a combinación de palabras que generan un sentido. ¿Y cuál sería ese? Veámoslo al revés: un analista no es sin alguna perspectiva de género. La cuestión es cual. Creo que alude a estar al tanto de un cambio de paradigma, de legitimidad que implica también haber aceptado revisar algunos conceptos dentro de nuestro corpus teórico. Personalmente creo que eso se dificulta sin haber hecho algunas lecturas ni compartidas algunas preguntas que son las que estoy proponiendo con este trabajo.

                                                                          PATRICIA FACTOROVICH

                                                                           Marzo 2022.