Acerca
del concepto de lo Real en la teoría Psicoanalítica.
Por Patricia Factorovich
Hoy nos reencontramos y el plan es
comenzar con el tema del año que es “Lo
real”, al que también nombramos como
“lo real orientado, o vinculado a la clínica psicoanalítica”.
Cuando me estaba siendo difícil decidir que hablar sobre lo real,
encuentro que Safuoan dice en el libro “El Acto Analítico” que para hablar del acto tiene que empezar con
lo real. Y que lo real es algo que es
imposible de definir en sí. En ese sentido
lo compara al concepto de tiempo,
espacio o ser. Dice que todos estos
formarían parte de los Géneros Supremos.
Géneros supremos es un nombre que uso Platón en el “Parménides” y “El Sofista” (sus diálogos).
Se refiere a la predicación. Nos dice que hay géneros que incluyen más
predicados que otros. Por ej. el género animal incluye al hombre tanto como a
la pulga, pero no a la piedra. En cambio el género “Ser” incluye a todos porque permite ser predicado de todo lo que
es: el aire es, la piedra es, la pulga es, el hombre es.
Entonces real seria supremo porque podría predicarse de casi todas las cosas. Por eje. dentro de
lo simbólico lo real seria la materialidad del significante, dentro de lo imaginario
la imagen misma. Hasta de las fantasías puede decirse que son reales. En ese mismo
sentido Lacan afirma que en Bentham las
ficciones también lo son, ficciones reales,
así las denomina.
Dentro de la filosofía ha sido todo un
capitulo extenso como definir lo real. Los medievalistas
especialmente se han ocupado de ello. Pero es muy actual. Igual de i esmportante
para la ciencia. Qué es lo real, y que
posibilidad de acceso y de conocimiento
tenemos de él es una pregunta de los
epistemólogos y de los científicos que se precien de tal.
Que el término real sea difícil de
acotar posibilita, casi obliga a que este
tenga concepciones diversas según la experiencia a la que nos estemos
refiriendo, y que sea necesario situarlo en relación al sistema de operaciones que estemos tomando
en consideración. Por eso es legítimo preguntarse cuál es la concepción de lo
real que el psicoanálisis ha sacado a luz, su especificidad. Y también tendremos varias concepciones de acuerdo
al contexto teórico y la época en sea
utilizado dentro del psicoanálisis mismo.
A
esto que Safuoan llama Genero Supremo, por ejemplo en la E.O.l lo denominan
Anfibologías de lo Real. Anfibología es el empleo de
frases con más de una interpretación y que necesita del contexto del discurso
para su comprensión. Suele ser un recurso para sofisticar. Ejemplo es el
adjetivo bárbaro que podría
significar tanto algo peyorativo, como elevado.
Estoy diciendo que real no tiene una
definición univoca y lleva un pluralidad de sentidos de acuerdo a su contexto.
Es lo que va a permitir una variedad de exposiciones a lo largo de este año.
No
está en mi intención hacer un recorrido universitario acerca de todas las
definiciones de lo real en Lacan, pero
algo de eso va a ser necesario por, como decía, las variaciones contextuales
que modifican el sentido y el alcance del concepto mismo.
En
nuestra última reunión del año que fue muy productiva discutimos un poco sobre
clínica psicoanalítica. Así que decidí retomar desde allí y articular lo
Real con lo clínico, como nos lo propusimos.
Sobre
Clínica
Lacan
es muy concreto cuando habla en la apertura de la sección clínica en enero de
1977 o en Televisión, o cuando comenta
los carteles .
Para sintetizar Lacan nos da dos afirmaciones complementarias, a mi gusto,
aunque parecen contradictorias “La base
de la clínica es lo que se dice en un análisis”. Y” Es la elucubracion
de saber que se hace acerca de lo que sucede en un análisis”. Pero además
nos aclara, que una práctica no tiene
que ser necesariamente esclarecida para
que opere.
Entonces por un lado sucede esta operatoria concreta (eso que se dice en un
análisis) a la que no tenemos acceso. Y el saber que se desprende de ella, que
podemos elucubrar sobre ella, que es a lo único a lo que tenemos acceso, y a
eso también lo llama clínica.
Además,
nos dice que clínica consiste, en interrogar el análisis del psicoanalista, y también la necesidad de interrogar a los
psicoanalistas y urgirlos a que den sus razones. ¿Porque? porque es muy fácil
que cuando se dirige una cura se junten, para mal, el consenso y el prejuicio.
Consenso
es por ejemplo la generalización que
puede producir la psicopatología,: “si diagnostico que se trata de una histeria
entonces intervendré, diré esto que ya lo sé previamente por el
diagnostico.” Es exactamente lo
contrario a disponerse a escuchar específicamente cada caso por caso.
Y prejuicio ya sabemos a qué se refiere:
incluye los ideales de los analistas, tanto como su moral, o el concepto de
moda que se está estudiando etc.
Ahora
clínica y real, ¿Cómo se articulan? Clínica
orientada a lo real, o de lo real… y es este el sesgo que elegí para tomar el tema.
Dice Lacan que la clínica es lo real
imposible de soportar. Frase muy conocida. Es su respuesta a la
pregunta de Marcel Czermak. Ahora fíjense que que “lo real sea lo imposible” no es lo mismo
que decir que lo real es “lo imposible de soportar”.
Lo real como imposible remite a un modo
lógico y a lo real ahí definido desde lo simbólico, como un resto de
lo que lo simbólico inscribe, es decir algo que no cesa de no inscribirse. En
cambio imposible de soportar ya remite a otro contexto ¿verdad? Soportar ya
remite a 1 peso a 1 soporte, a sufrimiento. Pareciera que remite a un cuerpo.
En la clínica están en juego los
cuerpos.
Definir lo real en relación a lo simbólico, supone
que en un análisis hablamos hasta tropezar con la imposibilidad de decir. Eso
pone en cuestión la idealización del
análisis textual. Real y sentido entonces serian disjuntos, opuestos.
Dice J. Jinkis en Conjetural 59 que” Real nombra lo que descompleta la
lengua en la que hablamos. Agujero que arruina toda idea de adecuación e
instala una falta en el corazón de la representación. Lo real no designa algún inalcanzable que se ofrece a la participación mística, sino la incompletud propia de una
teoría materialista de coordenadas simbólicas e imaginarias que definen nuestra
realidad”. El cree que esta fue la misma línea de la exploración
freudiana del trauma: esa repetición que sucede por causa de lo traumático y
que no se inscribe.
Pero cabe la pregunta ¿Qué es lo traumático para un sujeto? No se trata de
haber vivido huracanes, o inundaciones, accidentes únicamente. Aunque eso puede
ocurrir, y entonces nos estaríamos encontrando con la versión de lo real como lo azaroso, como encuentro. Un poco la
idea en el seminario 11 de la Tyche:
la buena o mala fortuna, que a mi gusto coincidirá con una versión posterior de lo
real que da Lacan en El Sinthome, como lo
sin ley. Lo azaroso no está regulado
por la ley.
Pero fuera del azar, lo traumático en
cada novela individual es ese punto de
captura del goce del Otro, eso indecible, inexplicable para cada sujeto, en el
Otro, esa risa, esas miradas, ese no querer saber… es ese rasgo, gozoso,(
perverso decíamos antes) que deja ese punto de indecible, inexplicable para el
sujeto y al que la angustia señala. Freud lo nombra como un excedente de sexualidad que no puede ser procesado por las
representaciones disponibles para ese sujeto. Se trata de eso que no se puede
decir y en relación a lo que simplemente no hay palabras. , y que se repite con el sentido de poder
inscribirse de algún modo. Ejemplo. (Los
ejemplos no los transcribo aquí, ya que son fragmentos de análisis y están
sometidos al compromiso de confidencialidad)
Trauma,
es uno de los nombres que usa Freud a partir de la segunda tópica. Otros fueron
la compulsión a la repetición, el masoquismo primordial, la
reacción terapéutica negativa el
ombligo del sueño o la roca viva de la castración. Todos sus más
allá del principio del placer, lugares de captura de lo real en la práctica
analíticapor lo tanto son los lugares de operación posible para un analista.
Algunas
puntuaciones de lo real que podemos leer
en Lacan (habrá otras versiones a lo largo de la obra.)Estas fueron inspiradas
en una charla de Graciela Brodsky sobre
Clínica y Real. Aunque no son exactas.
En el inicio de su obra, seminarios 1 y 2 y “Función
y Campo”…, lo real seria lo que queda por fuera de la experiencia analítica: lo
simbólico como el camino de la subjetividad y lo imaginario como su obstáculo.
Cuenta la realidad psíquica y no lo real, que sería por ejemplo ir a la
biblioteca a chequear que su paciente no es plagiario (Kris, los sesos frescos)
Ese es el real que no cuenta a
diferencia de la realidad psíquica (wirklichkeit) que es la que importa, que en
ese caso importaría haber podido escuchar la metáfora de robarle el pensamiento al Otro,
que Kris no escucho. Por eso el acting de comer sesos frescos. Hasta aquí Freud
también.
En
el seminario 2 esta la idea de que lo real es lo que vuelve siempre al mismo lugar. El apólogo de los
planetas. No tiene significación, y se repite más allá de cualquier
interpretación. Sería lo real muy cercano a la naturaleza. Pero, ya se perfila
el matiz de que ese real no tiene
sentido, no significa nada y está por
fuera de toda interpretación.
En el seminario 7 cuando cuenta la
cadena significante, como una recta de s1, s2, s3, s4 etc., y la nombra como
una recta al infinito, dice que esa recta es en realidad una curva. Se refiere
a que la asociación libre gira alrededor de un centro, un punto que resiste al
significante.
En el seminario 20, lo imposible es la
relación sexual. No hay relación sexual
es lo imposible de lo simbólico. Desde lo simbólico. Se podrá hablar hasta el
final de los tiempos pero nunca se va a poder escribir el lazo entre un hombre
y una mujer. Pero también es imposible
la adecuación.
En La Tercera (1974) Lacan nos dice
textual que “lo real es lo que no anda, lo que no cesa de repetirse para
entorpecer esta marcha.” Agrega “llamo
síntoma a lo que viene de lo real. El
sentido del síntoma es lo real, no es
aquel con que se lo nutre para su proliferación. Y” Hay que
lograr que lo real del síntoma
reviente”
Si el síntoma es lo que no cesa de
escribirse ¿es entonces un sesgo de lo
real? ¿Es lo real cómo necesario? Sabemos que el síntoma se diferencia del resto de las formaciones del
inconsciente. Estas son fulgurantes, instantáneas, como el lapsus o el sueño,
irrumpen y sorprenden. En cambio el síntoma persiste, y más allá de las intervenciones
simbólicas, interpretativas, conserva un lugar de enigma que excluye sentido
alguno. A eso Lacan lo nombra como lo que no
cesa de escribirse. Porque allí toma
forma la exigencia pulsional, por eso es la compulsión a la repetición, y por
lo mismo Lacan se autoriza a hablar del goce en el síntoma. Por ello es que el
síntoma, o un aspecto de él, participan de lo que llamamos real.
A diferencia de la idea de lo real como
lo imposible, sería un sesgo de lo real
como lo necesario. Así lo piensan en a Eol, les recomiendo la conferencia de Graciela Brodsky “La clínica y
lo real” donde explica esto y cita a
Miller” La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica”. Algo de esto ,además
de la tercera, se lee en Los Nombres Del Padre.
¿Qué lugares son aquellos donde podemos
operar sobre eso de real que se presenta en la experiencia analítica? Al menos
estos son con los que efectivamente trabajo yo. Y los invito a Uds. a ir diciendo los vuestros.
La
angustia es una vía de acceso a las diferentes formas del objeto pequeño a. Me
refiero a ese resto que no es significante. Objeto reiterado por el empuje pulsional, en
relación a un borde el cuerpo y permite
vehiculizar una demanda, objeto fijado en el fantasma y sus fantasías.
El objeto “a”, el falso objeto como lo
llama Lacan con sus cuatro caras o
formatos y su consecuencia, eso que llamamos goce es el lugar indicado por la angustia como
señal de la presencia objetal, allí donde debería haber una falta. “El objeto a
es lo que ha caído del sujeto en la angustia es lo que designaba como la causa
del deseo”
“La
diversidad de formas que asume ese objeto de la caída esta en cierta relación
con el modo en el que aprehende para el sujeto el deseo del Otro”. En la oralidad la angustia específica es que se acabe, que no haya y la modalidad
del Mas. En el circuito pulsional la verdadera oralidad se juega en el “hacerse chupar” concretado en el exceso
de oferta.
Así como la angustia de ser transparente, o invisible
remite indudablemente al objeto
escopico, o la angustia de ser
olvidado por el Otro, que supone la compulsión a los llamados, tanto a
hacerlos o a contestarlos nos sitúa en lo
invocante.
También es clarísimo sobre el objeto en su modalidad anal: la retención y la expulsión, la oblatividad y la avaricia anal así como el impulso al control.
Lacan nos da claras indicaciones
referidas a los objetos a y su
operatoria. No son solo entelequias teóricas. Y nos advierte de cómo estos
mismos se juegan en la Transferencia.
También están las indicaciones sobre la letra
y su borde con el goce.
Del goce ¿podríamos decir que es lo real?
¿El modo de experimentar algo de lo real
en una cura? Creo que sí, es uno de sus nombres, en el punto donde lo que pide
es repetirse. El goce es el nombre del lugar donde un sujeto se encuentra
atrapado, en algo, opuesto al placer, que lo domina, pero del que, sin embargo,
no puede decir mucho salvo describirlo. Y que es reacio a la interpretación, es
decir a la entrada por la vía de lo inconsciente. El goce es la satisfacción de
la pulsión, dice en el 11.
Y está además, otro de los destinos
pulsionales, el carácter y sus
rasgos, que parece tan difícil de mover.
Forma, coraza que tapa y denota el objeto en juego, y la consabida y
posible moral derivada de él.
Y obviamente el síntoma, cuando queda vaciado de sus sentidos.
Lacan
nos pide atención sobre esos lugares de caída del sujeto al lugar de objeto. Y
hace exhaustivas aclaraciones sobre el punto cuando trabaja por ejem. la joven Homosexual,
o a lo largo de todo el seminario del acto, cuando trabaja el pasaje al acto, y
el cuadrángulo. O la cachetada de Dora.
Sin ese trabajo en nuestra práctica, daremos
incansables vueltas sobre los dimes y diretes.
Pero la especificación exhaustiva de
cómo, cuándo, ya sería material para otro trabajo.
Marzo
2016