La cuestión
de “los goces”…..una vuelta por la clínica
Preparando el trabajo para nuestra reunión de hoy leyendo y
releyendo algunos textos acerca del goce me di cuenta que mientras leía y
releía me daba la sensación de estar dando vueltas en redondo.. Nos estará
pasando esto con la cuestión del goce ?Tal vez me dije se tratará de leer,
releer, dar vuelta sobre el tema para llegar a la conclusión que se trata
justamente de dar rodeos para poder ir ciñéndola sin por eso ni agotarla ni
llegar a una verdad absoluta Se tratará a la manera de la repetición que en
cada vuelta se hace una diferencia..... que nunca es igual a la vuelta anterior
Así que voy a ir compartiendo con ustedes algunas de las
vueltas que fui dando sobre la cuestión de los goces y una vuelta más; el intento de
"leerlos" en una experiencia clínica.....
El término goce deriva del término o verbo latino gaudere
(regodearse-jouit: correrse, tener orgasmo) qué que en castellano es el verbo
"joder". Los sinónimos que ofrece la Real Academia para el término son: molestar, fastidiar
mucho a alguien, fornicar, jorobar. Cuando lo leí me pareció súper interesante
ya que el goce jode, molesta, fastidia mucho y
también está ligado a fornicar
¿Será posible definirlo? Difícil
hablar de un goce en singular cuando vemos en nuestra clínica que sus efectos
pueden ser tan diferentes. Tal vez aunque paradójico el concepto de goce será
más esclarecedor si recorremos sus formas más diversas incluso aún las más
contradictorias.
Una pequeña digresión para poder situar alguna diferencia
entre lo que definimos como deseo y lo que nombramos como goce. Si el deseo es
aquello que por una falta lleva hacia adelante, diríamos hacia una búsqueda; el
goce sería lo opuesto. El goce sería aquello que obtura la falta, que le cierra
el camino al deseo..
Diversos goces entonces: goce fálico, goce del Otro y un
llamado Otro goce ligado este último al
goce femenino y también al llamado goce Místico
Pensar la sexualidad a partir del Goce fálico implica
reconocer el lugar fundamental del falo tanto para los hombres como para las
mujeres pensado el falo ante todo como un significante.
Estamos entonces hablando del Goce fálico. Este goce fálico
será posible a partir de la inclusión del sujeto como subordinado a la ley en
el registro simbólico, como sujeto de la palabra que está sometido a las leyes
del lenguaje.
La incorporación del ser al lenguaje "parletre"
destierra definitivamente ese goce originario, goce de la cosa (das Ding )
Originario que queda como huella de lo
que nunca hubo ni habrá Ese goce está
perdido, de ese goce no se sabe sino a partir de lo que se ha perdido. Pero
vale aclarar que lo perdido no es lo olvidado sino todo lo contrario. Es el
fundamento de una memoria inconsciente,
si puedo llamarla así y de un anhelo infinito de recuperación. Este intento de
recuperación, de ese objeto primordialmente perdido perturba permanentemente el
enunciado del sujeto
Hay Goce fálico porque hubo una operatoria eficaz de la
metáfora paterna, es un goce de la falta porque para gozar del falo hace falta
que el objeto esté separado del cuerpo. Podemos decir que hay Goce fálico
cuando hay fantasma. Podemos ubicar ahí al goce sexual, al goce del síntoma y
también al goce de la palabra. Goce acotado por la palabra. Siempre decimos que el sujeto hablando goza
y yo agregaría que también hablando se defiende de ese goce que insiste
perdido; que hablando lo limita y lo refrena. De allí la famosa invitación
inaugural a un análisis de: " diga lo que se le ocurra, asocie libremente".
Podemos afirmar entonces que es a partir de esa renuncia de
la que hablábamos, de esa renuncia a ese goce originario, al goce de la Cosa,
al goce incestuoso que el sujeto no queda atrapado en lo que llamamos el goce
del Otro. El goce del Otro es tan solo una suposición ¿por qué? Porque el goce
del Otro no está en el Otro quien además no existe, sino en el sujeto mismo. A
partir de los nudos y de interrogar la necesidad del cuarto nudo Lacan va a
ubicar el Goce del Otro entre imaginario y real, un goce supuesto al Otro, un
goce que no hay porque no hay Otro del Otro. Mientras que al goce fálico del
cual veníamos hablando antes lo ubica, entre simbólico y real. Volviendo al
goce del Otro el análisis apuntaría precisamente a incidir sobre esa cuestión
inaugural. Ubicar al goce del Otro entre los registros imaginarios y real
indica que se trata de un real en la estructura. Ya no se trata de un goce que
pueda reducirse al fantasma.
Si decimos que el goce del Otro es tan solo una suposición
¿Por qué la necesidad de situar un goce del Otro? Creo yo que es un modo de
nombrar evidencias clínicas que se manifiestan como formas de retorno de ese
goce, la psicosis por ejemplo. ¿Cuáles serían las barreras que el sujeto le
puede poner a este goce? Podemos afirmar que la dimensión del lenguaje Es el lenguaje el que corta el goce del Otro
y que funciona de tope de límite de barrera. Y esto nos lleva a decir que el
falo en tanto significante es lo que va a regular ese goce: más allá o más acá
del falo pero no sin el falo.
Que sucede cuando queda en suspenso el recurso a "decir
no", en suspenso la barrera ante das Ding y el sujeto se queda sin los
bordes que le presta el significante, un fuera de lenguaje. Aclaremos un fuera
de lenguaje no fuera del discurso .Dijimos que el Otro no existe Pero hay
cuerpo y ese cuerpo goza.
El problema que se me plantea es en que no basta con decir
que es un goce inexistente sino que la cuestión crucial es situar ¿cómo algo
que no existe, sin embargo tiene tanta
incidencia en la subjetividad, y produce
tanto padecimiento en la vida de un sujeto?
Entramos de lleno en el llamado Otro goce o goce Otro que
estaría en relación a un goce suplementario en relación al goce femenino, al
goce místico y yo agregaría a la sublimación
En principio decir un más allá del falo suena casi místico y
justamente la Mística constituye una de las variantes de este goce junto al
femenino y a lo que tradicionalmente se llama sublimación, como fin
pulsional desexualizado. Podemos señalar ese punto de goce que a mi
entender es lo que Lacan articula como el punto de desexualización máximo,
diría total, superior sublime en el sentido de la sublimación y por ese punto
la sublimación tiene relación con la desexualización y con el goce. El mismo
Freud aclaraba a no idealizar la sublimación como destino pulsional ni como un
fin posible del análisis ya que no necesariamente conllevaría a un bienestar
como consecuencia de una desmezcla
pulsional y una liberación de la pulsión de muerte. Lacan por lo mismo sitúa diferencias entre sublimación y
creación en relación a lo que es posible hacer con lo irreductible
Este goce Más allá del falo Lacan lo adscribe a la mujer Goce
femenino. Freud lo llamaba goce vaginal y a ese misterio femenino llegó a nombrarlo como
"continente negro". Un goce extra en la mujer, además del fálico, un
más allá situado por fuera de lo simbólico. Ese goce en la "mujer"
que es en parte goce fálico y en parte goce enigmático. La existencia de un
goce, inefable en el cuerpo y más allá del lenguaje que hace borde a lo imposible de un saber, que estaría
ligado a una imposibilidad de decirlo todo. Goce que es en parte goce fálico y en parte goce
enigmático. Algo de esta cuestión enigmática es lo que se tiende a llamar
"misterios de la femineidad".
Decimos entonces del goce femenino (que no solo se adscribe a las mujeres) que no es reductible a un goce de órgano y
que tampoco es localizable y que es por naturaleza sin objeto y que justamente
por eso por no estar atado a un objeto aparece como indecible. Un goce que se
relaciona con el objeto a en cuanto objeto que nombra la falta de objeto. Un
goce que tendría relación con el vacío mismo. La inexistencia, de la relación
sexual definida como cuestión lógica quiere decir que no hay proporción sexual,
que no es posible escribir una equivalencia lógica entre los goces que llamamos
posición femenina y la que no, ya sea que se trate como hombre o como mujer
Volviendo a los Místicos, el momento del éxtasis se consuma
sin palabras, fuera de lo simbólico Es a posteriori donde surge el enorme
esfuerzo por poder dar un testimonio escrito o poético de esos estados. Un
momento por fuera de las palabras como un momento de cortocircuito de lo
simbólico. Se observa en los místicos que luego del momento del éxtasis surge
en ellos una necesidad de expresar de alguna manera sus experiencias. El
testimonio de los místicos es un decir de lo experimentaron pero que ellos nada
saben de eso. La multiplicidad de los términos que emplean para poder describir
lo sucedido muestra que aquello de lo que hablan no puede ser limitado por las palabras como
si se tratara de variaciones sobre lo indecible Nos entregan un testimonio que
puede enseñarnos algo sobre que podemos llamar el Otro goce o goce Otro La
importancia fundamental del testimonio es que tal vez sin estas marcas
simbólicas acaso puedan quedar tragados por el agujero.... de la psicosis
Este goce también llamado goce del ser, es inefable, está
fuera de lo simbólico es una atribución que hacemos de él a la manera de lo
real Como aquello que excede y que solo se puede dar cuenta de ello cuando es
ceñido por lo simbólico
Un goce que no solo no está exento de malestar, sino que
también tienen sus riesgos por ejemplo finalmente no poder sustraerse a él, no
encontrar los límites que lo acoten.
¿Por qué no pensar también la cuestión del goce en el
interior de la experiencia analítica? El sentido que tiene el análisis es, que
en transferencia, un sujeto se pregunta a quién se dirigen las palabras que
pronuncia. Allí aparece un Otro del
lenguaje y ese Otro es quien lee lo que es posible de ser dicho en un momento
determinado El sujeto supone allí a ese
Otro encarnado por aquel que opera en posición de analista. S.S.S. El inconsciente es palabra y es
también discurso, discurso del Otro. El ello goza... Tal vez suene a muy esquemático pero me
permite empezar a pensar la cuestión de los goces y la
experiencia clínica
Lacan sostiene que el cuerpo es el lugar donde se experimenta
ese otro goce; que es a través del cuerpo. Lugar en que el sujeto entra en
contacto con el mundo y con el Otro El cuerpo es el lugar donde se inscriben
las marcas que regulan el deseo y el goce del sujeto, y también ese lugar donde
se experimenta el dolor y la angustia. La relación entre este Otro goce y el
cuerpo es compleja y ambivalente. El
goce concierne ante todo al cuerpo, al
cuerpo que llamamos "cuerpo subjetivado por el significante"
Si podemos sostener la oposición entre goce y deseo, les
quiero compartir un párrafo muy interesante de
"Psicoanálisis y medicina" donde Lacan dice "lo que yo llamo
goce en el sentido en que el cuerpo se experimenta es siempre del orden de la
tensión, del forzamiento, del gasto Indiscutiblemente hay goce en el nivel en
que comienza a aparecer el dolor y sabemos que solo a ese nivel del dolor que
puede experimentarse toda una dimensión del organismo que de otro modo
permanece velada"
El goce es del cuerpo,
pero no es alcanzable sino pasando por los desfiladeros del lenguaje
Pasemos entonces a una nueva vuelta; en un intento esta vez
de leerlos en una experiencia clínica
…Vuelta por la clínica
Traje algunos fragmentos de distintos momentos de un análisis
que entiendo que en cada uno de ellos se produce alguna vuelta más en relación
a... "los goces"
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Material clínico
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Sujeto
a confidencialidad -
Si hay relato hay dimensión simbólica, opera el lenguaje que hace barrera, hace tope a ese
Goce mudo.
Ante la pregunta acerca
de ese Otro goce en un análisis, mi
propuesta en esta nueva vuelta esta vez por la clínica, sería que del Otro goce solo podremos inferir que lo hubo,
apre coup
Inferir que lo hubo si por vía del trabajo de análisis y en
transferencia, hay acotamiento por lo
simbólico Producción de escena fantasmatica.
Digo que lo hubo; porque ya se trataría entonces de un goce
acotado por lo fálico. A la manera de
lo real cuando es producido por lo simbólico. Leído apre coup
Patricia Werfel
junio 24 del 2023